V I C T O R I A
Proverbios 21:31

¿Cuántas horas empleas para prepararte para un partido?  ¿Y tus contrincantes?  ¿El entrenamiento extra siempre consigue más victorias?  ¿Cuáles otros factores hacen a un equipo victorioso?

En Proverbios capítulo 21 y versículo 21 dice, “Se alista al caballo para el día de la batalla, pero la victoria depende del Señor.”  Cada día de entrenamiento, tú y tus compañeros trabajan duramente en preparación para el día de la competición, pero al final, todos nosotros tenemos que poner nuestra mirada en el Señor para lograr la victoria en las cosas que no podemos controlar.

¿Entonces, es Dios quien determina quien gana y quien pierde en nuestra competición?  No, a lo que se refiere es que en las batallas que enfrentamos, hay un montón de cosas que están fuera de nuestro control.  Por más que nos preparemos para cualquiera cosa, todavía hay cosas que debemos confiar que Dios las suministre.

Es nuestro trabajo prepararnos lo mejor que podamos, pero también tenemos que confiar que nuestro Señor trae la victoria a nuestras vidas.  Me anima mucho saber que el Creador de todo el universo quiere que yo le confíe en todos los asuntos de mi vida... aun las competiciones.

Mientras te preparas para competir hoy, pon tu mejor esfuerzo en cada detalle... la preparacíon es muy importante.  Además, confía en el Señor con todo tu corazón y mira hacia Él cuando lidies con cosas que no puedes controlar.  En última instancia, la Biblia dice que la Victoria está en el Señor.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 5:1-11
Filipenses 1:12-20
Salmo 119:113-120
2 Reyes 4-5
G R A N D E Z A
Mateo 20:26-28

En nuestra sociedad, quién parece ser el más grande, ¿el jugador que marca 25 puntos y agarra 15 rebotes en el partido  o el que lleva el agua a sus compañeros durante el descanso?

En el capítulo 20 y versos 26 al 28 de Mateo, Jesús dice, “Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.”

Jesús pone al revés al mundo entero con este pensamiento.  Los que realmente son grandes,  son los que sirven a sus compañeros, haciéndose mejores a ellos mismos y al equipo.

El servicio es más grande que el egoísmo y el sacrificio trae vida al equipo.  Imitemos a Cristo a través de nuestro servicio y sacrificio por el equipo.

Juega este partido con una actitud de sacrificio, dándote a tus compañeros y a tus entrenadores con total devoción.  Cuando sirvamos a otros y nos sacrifiquemos por nuestro equipo, seremos como Cristo.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 4:38-44
Filipenses 1:1-11
Salmo 119:105-112

A M O R
Juan 11:33-36

¿Cuán profundamente amas a tus amigos, compañeros y entrenadores?  ¿Cuánto te afectan sus momentos personales de dolor y profunda pena?  Hoy veremos un ejemplo de la vida de Jesús.

En el evangelio de Juan, en el capítulo 11 y versículos 33 al 36 leemos  cuando Jesús fue a la tumba de su amigo Lázaro, “Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente.  —¿Dónde lo han puesto? —preguntó. —Ven a verlo, Señor —le respondieron.  Jesús lloró.  —¡Miren cuánto lo quería! —dijeron los judíos.”

          Es obvio que Jesús tenía un  profundo amor por sus amigos, vemos claramente aquí cómo él comparte el dolor de la muerte de Lázaro.  Sus amigas, María y Marta, estaban terriblemente conmocionadas y Jesús lloraba con ellas.  Los que observaban vieron el amor de Jesús manifestado en sus lágrimas.

Nuestro amor y compromiso a nuestros compañeros es a menudo más evidente cuando compartimos su dolor y pena así como en la emoción del éxito.  Mostramos nuestra lealtad y confianza hacia los demás a través del gozo de las victorias y en el dolor de la pérdida.  A menudo, la más grande unidad en el equipo  viene a través de la enfermedad o de la lesion.

Comprometámonos otra vez al equipo, al equipo de entrenadores y a nuestras metas colectivas.  Démosle un gran esfuerzo hoy y luego dejemos que el mundo vea maravillado mientras dicen, “¡Miren cuánto se querían!”!”

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 4:31-37
Efesios 6:10-24
1 Reyes 21-22
P A C I E N C I A
Eclesiastés 7:8

¿Cuál es la mejor parte de un partido de béisbol, el primer lanzamiento o el final del último inning?  ¿En fútbol americano, prefieres ver la patada inicial o el tiro desesperado en los últimos momentos?   El escritor de los versos de hoy tiene la misma opinión con un comentario agregado.

En el séptimo capítulo de Eclesiastés en el  verso 8 dice, “Vale más el fin de algo que su principio. Vale más la paciencia que la arrogancia.”

Como en el deporte, el autor había descubierto que el fin de un asunto supera por mucho el principio.  Esto es así en la mayoría de las búsquedas en la vida.  Fiestas de graduación son mucho más divertidas que el primer día de escuela. Las Bodas de Oro son aun mejores que las bodas.

En los deportes, es probable que disfrutes más los torneos después de la temporada que los entrenamientos duros antes de la temporada.  Sin duda.  Los partidos del campeonato son más divertidos que los juegos de práctica.  Esto nos lleva al último comentario que nos dice el escritor, “Vale más la paciencia que la arrogancia.”

Antes de la temporada, muchos de nosotros tenemos mucho orgullo y arrogancia.  Al final de la temporada, las personas con paciencia son reconocidas por todos; son los que hacen los juegos claves.  Es mejor el fin que el comienzo y vale más la paciencia que la arrogancia.

Mientras compites hoy, date cuenta de que es más importante terminar bien el juego que empezarlo bien.  Emplea la paciencia y compite con sabiduría, es mucho mejor que ser orgulloso e insensato.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 4:13-20
Salmo 119:89-96
I Reyes 19-20
D E S C A L I F I C A c i ó n
1 Corintios 9:24-27

¿Alguna vez has competido en atletismo?  ¿Te acuerdas haber participado en una carrera y ver a alguien salirse del carril?  ¿Fue descalificada esa persona?  Eso es lo que pasa cuando se corre sin propósito.

El apóstol Pablo usa dicha metáfora atlética en su primera carta a sus amigos en Corinto, en el capítulo  9 y versos 26 y 27.  La cual dice, “¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina.  Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado.”

Si uno corre por una carrera sin rumbo fijo o sin propósito alguno, él es descalificado, expulsado de la competición.  Si corremos fuera de  nuestro carril, o si cometemos faltas o somos expulsados por un árbitro, no le servimos a nuestro equipo.  Entonces, quedémonos en la competencia y démonos una oportunidad de ganar.

          En una perspectiva más grande, nuestras decisiones respecto a la vida fuera del campo de la competición, pueden llevarnos a nuestra descalificación de asuntos realmente importantes como el amor, la familia y las amistades.  Haz de  la competición de hoy un modelo de esfuerzo disciplinado y de la búsqueda de excelencia con propósito.

El Plan de Lectura Bíblica:
Efesios 5:22-33
Salmo 119:81-88
1 Reyes 17-18
E N T R E N A M I E N T O
1 Corintios 9:24-25

          ¿Qué valor tiene el entrenamiento que hacen cada día en la práctica?  ¿Cuan eficazmente jugarían en el día del partido si no entrenaran bien?  ¿Cuáles son las recompensas de tal entrenamiento?  Las escrituras de hoy tratan estos temas que nos impactan no sólo en el deporte sino  en todas las áreas de la vida.

          En la primera carta a la iglesia de Corinto, el apóstol Pablo escribe en el capítulo 24 y versos 24 y 25, “¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre.”

          Obviamente no podrían jugar bien en el día del partido si no disciplinaran sus mentes, sus cuerpos y sus emociones.  Han tenido que emplear dominio propio sobre estas cosas a lo largo de sus carreras deportivas, sobre todo con respeto a su régimen alimenticio, el correr, el entrenamiento con pesas, el estudio de videos y más.  Hoy en la competición, verán que todo esto ha valido de la pena.  ¡Ganen el premio!

          Además, ejerciten la disciplina en las áreas de la vida más importantes de sus vidas y se encontrarán ganando campeonatos cuya importancia no se desvanece con el tiempo, ni acumulan polvo en el estante, ni disminuyen su valor.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 3:21-38
Efesios 5:1-21
Salmo 119:73-80
1 Reyes 15-16
C O M P E T I C I Ó N
1 Corintios 9:24

          Hoy leeremos una de mis partes favoritas de la Biblia relacionada a la competición.  Cada vez que la escucho, quiero jugar raquetbol y agotar a alguien.

         Pablo escribe a la iglesia de Corinto en su primera carta, en el capítulo 9 y verso 24.  Dice, “¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan.”  ¡Me gusta!

          Hagamos las tres cosas que él describe:
1)    Competir – Determínense a ganarle a sus contrincantes.  No cedan ni un ápice a las actitudes de derrota.
2)    Esforzarse – Extraigan cada gota del potencial de sus habilidades.  Persigan con todo su  corazón sus metas individuales y las de su equipo.
3)    Enfocarse – Quiten de sus mentes toda distracción y enfoquen sus mentes hacia el máximo objetivo... el campeonato.

     En la competición de hoy, compitan, esfuércense y enfóquense.  Corran de tal modo que obtengan el premio.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 3:1-20
Efesios 4:25-32
Salmo 119:65-72
1 Reyes 13-14

¿ P R I M E R O   O   Ú L T I M O ?
Mateo 19:30

Todos los años, cada equipo en la liga empieza la temporada con la intención de ser el primero, de ser los campeones.  Es obvio que sólo uno pueda lograrlo.  Sin embargo, Jesús pone al revés nuestras ideas del primer y último lugar.
          
El dice en el capítulo 19 y versículo 30 de Mateo, “Pero muchos de los primeros serán últimos, y muchos de los últimos serán primeros.”
          
¿Has visto cómo algunos equipos se apresuran a tomar la delantera tempranamente en una carrera, pero pierden energía al final?  Eran los primeros, pero terminaron como los últimos.  Contrariamente, ¿han visto equipos que empezaron lentamente, pero progresaron en toda la temporada y terminaron con éxito?
          
En muchas conferencias hay un torneo después de la temporada y aun el último equipo que se clasifica puede suplantar al campeón de la temporada regular.  Pueden pasar de ser los  últimos a ser los primeros en un espacio de tres partidos.
          
Jueguen este partido con el entendimiento de que si ganan, no tienen garantía de nada.  También entiendan que si pierden, tendrán otra oportunidad.  Lo importante es poner su mejor esfuerzo y terminar esta temporada con un despliegue de fuerza, resistencia y juego apasionado.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 2:41-52
Efesios 4:17-24
Salmo 119:57-64
D E F E N S A
 Eclesiastés 4:12

¿Cuál te parece que es la asignación más difícil para ti, hacer una marcación doble o una marcación personal?  La respuesta parecería obvia, pero a menudo parece que preferimos individualismo al trabajo en equipo.
         
El escritor de Eclesiastés en capitulo 4 y verso 12 escribe, “Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir.  ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!”

Aunque teóricamente este versículo tiene sentido,  muchas veces la dinámica de trabajar en equipo nos pone los pelos de punta.  Por lo tanto, preferimos correr el riesgo y depender de nuestras propias habilidades y hacer la marcación personal. 

El problema es que el principio sigue siendo verdadero, “Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir”  Somos más poderosos cuando trabajamos conjuntamente con otros compañeros, a pesar de los problemas percibidos.
          
La segunda oración es tan poderosa como la primera al mencionar la cuerda de tres hilos.  No sólo dos, sino tres.  En un buen equipo, el equipo de  entrenadores es el tercer hilo en todas las alianzas de trabajo en equipo y en una competición unificada.  La instrucción de los entrenadores y la estrategia complementan la cuerda de poder y fuerza que llevan al equipo hasta la Victoria.

En las vidas de los discípulos de Cristo, el Señor mismo es el tercer hilo en cada relación, dándonos propósito, sabiduría y vida.  Él unifica y esfuerza las relaciones entre aquéllos que aman a Dios con la gente a quienes ellos aman.

Mientras compiten hoy, háganlo en unidad y dependan de las destrezas de cada uno.  Juegan mucho mejor cuando lo hacen en conjunto que individualmente.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 2:21-40
Efesios 4:1-16
1 Reyes 11
R E G A L O S
Proverbios 18:16

Si eres un atleta, ciertamente estás consciente de tus dones.  Uno de mis proverbios preferidos habla de cómo funcionan los dones en nuestras vidas.

Proverbios 18 y versículo 16 dice, “Con regalos se abren todas las puertas y se llega a la presencia de gente importante.”  Parece que los regalos, o las habilidades, que nos ha dado el Señor, nos llevan hasta la presencia de grandes personas.

Durante la competición de hoy, emplea tus dones a su máximo potencial.  El Señor ha invertido mucho en ti; tus dones son la evidencia de esto.  Es imposible verlo hoy, pero en algunos años te darás cuenta de que durante esta temporada estuviste en la presencia de grandes personas.  El uso fiel de tus dones es lo que te  ha traído allí.

Comprométete hoy a tomar lo que has recibido y agotar todo el potencial de tus habilidades.  Esto le dará honra no sólo tu familia, tu equipo, tus entrenadores y amigos, sino también al Señor que te dio regalos.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 2:1-20
Salmo 119:41-48
1 Reyes 9-10
L I D E R A Z G O   D E l   E Q U I P O
Marcos 9:35

¿Cuáles son los principios fundamentales de tu deporte?  ¿De quién los aprendiste?  ¿Cuántos de esos principios se aplican a la vida más allá de tu deporte?  Hoy escucharemos como Jesús habla con su equipo sobre un gran principio de la vida.

Esto está registrado en el libro de Marcos, en el capítulo 9 y versículo 35, “Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo:   —Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.”  Esto es totalmente  opuesto a lo que sucede hoy en día.  Hay gente que quiere ser la primera, se apresura por llegar al frente, y manipula hasta lograr la posición más prominente.

Jesús pone el mundo al revés por esbozar estos principios de liderazgo de una manera diferente:
·        El llamó a los Doce – los más comprometidos con Él.  Jesús se comunica con estas personas directa y firmemente.
·        Si tú deseas ser el primero – toma la posición más baja con tus compañeros.  No corras al frente y no exijas privilegio.
·        El liderazgo exige que nos sirvamos los unos a los otros y que exaltemos a los demás.  Es muy simple, me veo bien a los ojos de Dios cuando hago ver bien a los demás. 

Cuando yo promuevo y levanto a mis compañeros, todos logramos más y disfrutamos una unidad tremenda.  Cuando me exalto a mi mismo y promuevo mis propios intereses, disminuyo a mis compañeros y divido al equipo.

Mientras te preparas para competir hoy, busca maneras para llevar a tus compañeros a la victoria por medio de tu servicio; levántalos para que puedan tener éxito a un mayor nivel.


El Plan de Lectura Bíblico:
Efesios 3:1-13
Salmo 119:33-40
1 Reyes 8
E N T R E N A M I E N T O
Salmo 126:5-6

          ¿Cuál parte del entrenamiento y la preparación parece ser nada más que trabajo duro?  ¿Dicho entrenamiento te ha llevado alguna vez hasta el punto de quedar totalmente agotado y aun hasta las lágrimas?  Las escrituras de hoy hablan de la relación que hay del precio físico y emocional que hay que pagar.

           En el Salmo 126 y versos 5 y 6 leemos, “El que con lágrimas siembra,  con regocijo cosecha.  El que llorando esparce la semilla, cantando recoge sus gavillas.” 

          Esta gente conocía el dolor y las privaciones de trabajar en una finca al principio de la primavera.  Muchas horas de labor que consumían la energía.  También conocían la alegría y el regocijo de una cosecha buenísima en el otoño. 

          Tú entiendes el valor de los entrenamientos durísimos y ejercicios agotadores.  Te producen una recompensa provechosa y aun divertida al final de la temporada.  Esos días brutales de preparación antes de que empiece la temporada valen la pena, sobre todo cuando obtienes muchas victorias emocionantes al final de ella. 

          Invierte en entrenamientos duros e intensos y cosecharás días  de juegos llenos de victorias alegres.  Compite hoy con la confianza de saber que has hecho las inversiones que te recompensarán en la competición de hoy.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 1:57-66
Efesios 2:11-22
Salmo 119:25-32
E N T R E N A M I E N T O
Eclesiastes 10:10

          ¿Por qué tenemos que entrenar todo el tiempo?  ¿Por qué hacemos los mismos ejercicios?  ¿No hemos logrado mucha experiencia para omitir toda esta repetición?  Las sagradas escrituras comunican con fuerza un valor para esta clase de actividad.

          En el libro de Eclesiastes del Antiguo Testamento, en el capítulo 10 y versículo 10 Salomón escribió, “Si el hacha pierde su filo, y no se vuelve a afilar, hay que golpear con más fuerza.  El éxito radica en la acción sabia y bien ejecutada.”  Es obvio que no habla solamente de talar árboles.  La frase clave es, “El éxito radica en la acción sabia y bien ejecutada.”

          Has pasado años de tu vida afilando tus destrezas.  Tu inversión de tiempo y trabajo duro para aumentar tu técnica, fuerza, velocidad, tiros, etc... sin duda, te llevarán al éxito.

          Siempre es bueno evaluarse y comprobar la precisión de tus habilidades.  ¿Qué tan afilado estoy hoy? ¿Qué tan preciso?  Con un conjunto de habilidades deslucido, tenemos que poner mucho más músculo y esfuerzo extra.  Confía en las palabras de Salomon, afila tus habilidades y encuentra el éxito.

          Ora para que tengas un conjunto de herramientas afilado para el partido de hoy.  Ve lo fácil que es trabajar cuando tus destrezas están bien afinadas y aplicadas a tu juego.  Acuérdate de darle las gracias a Dios por tus herramientas y lo afiladas que están.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 1:39-56
Efesios 2:1-10
Salmo 119:17-24
1 Reyes 4-5
¿ M Á S   E N T R E N A M I E N  T O ?
Gálatas 6:9

          ¿Alguna vez te cansas de entrenar?  ¿Te parece que todas las horas de entrenamiento y da preparación no sirven de nada?  No eres el primero que ha tenido estos pensamientos.  En la Biblia hay un consuelo para ti y tus compañeros.
          
En la carta que el apóstol Pablo redactó a sus amigos los gálatas, él escribe, “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.”  Pablo asume que estas personas ya habían sembrado o plantado algo, por lo que esperaban recibir frutos.  ¡Obviamente, tú has sembrado mucho!  Todos los kilómetros que corres en el entrenamiento.  Todas las prácticas y las horas en la sala de pesas son consideradas como una siembra.  Es natural esperar que este esfuerzo produzca algo.
          
El mensaje de Pablo nos anima a que recogeremos la cosecha si no nos cansamos y no nos damos por vencidos.  ¿Cómo lo hacemos?  Como equipo ustedes pueden fortalecerse unos a otros a través de palabras de aliento.  Podemos hablar palabras de ánimo a nuestros compañeros  a través de palabras afirmativas y desafiándolos a que se esfuercen.   Podemos llenar los corazones de nuestros amigos con nuestra presencia.
          
Hoy mientras oras y te preparas, ve como la presencia y los dichos de tus compañeros y amigos llenan tu corazón como un combustible.  Corre, tira y rebota con gran poder y pasión.  No te descorazones si te cansas. ¡Adelante, que cosecharemos si no nos damos por vencidos.

El Plan de Lectura Bíblica:
Lucas 1:26-38
Efesios 1:15-23
Salmo 119:9-16
1 Reyes 2-3