S U E Ñ O S
Efesios 3:20

Todos los años miro el calendario de juegos antes de que comience la temporada y empiezo a calcular las victorias y pérdidas.  “Les podemos ganar; probablemente perderemos ese partido; no se sabe quién ganará este partido; hay un chance de ganar este juego.  ¡Deberíamos ganarles a ellos!”  Seguro que todos nosotros nos acostamos cada noche y soñamos con el campeonato y el premio del jugador más importante.  ¡Lo que me emociona es que Dios puede hacer estas cosas inconmensurablemente!


En la segunda carta de Pablo a sus amigos en Éfeso,  en el capítulo 3 y versículo 20 él escribe, “Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros.”   Si pudieras imaginar algo increíble en tu vida, ¿qué sería?  Si pudieras pedir cualquier cosa, ¿que pedirías?  ¿Cuán grandes son tus sueños?  ¡La realidad de Dios es todavía más grande!


¿Pudiera ser que los planes de Dios sean aún más espléndidos de lo que yo pudiera soñar?  ¿Puedo confiar en que Dios proveerá todo lo que necesito en mi vida, de manera que ni siquiera puedo imaginar?  Absolutamente.  


El texto dice que El puede hacer muchísimo más de lo que pueda imaginarme o pedir.  Eso es lo grande del poder de Dios en nuestras vidas.  Él obra en maneras que no nos podemos imaginar con nuestras mentes simples.  Su realidad es todavía más grande que nuestros sueños.


En el partido hoy, deja que la confianza que proviene de la seguridad te haga el jugador que siempre has soñado ser.  Entra en la realidad de los planes de Dios y encontrarás una vida que eclipse hasta tus sueños más grandes.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 14:12-31
2 Corintios 13
Salmo 109

I n t e g r i D A D
Marcos 8:36-37

¿Qué causaría que tú comprometas tu integridad?  ¿Cuánto dinero tendrían que ofrecerte para que tú deliberadamente hagas menos puntos en un partido para que otros se beneficien de alguna apuesta? ¿Cuál sería las consecuencias de estas acciones?


Jesús supo y habló de tales asuntos en el evangelio de Marcos, en capítulo 8 y versos 36 y 37, “¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?”  Las repuestas obvias a estas preguntas son, “No sirve de nada.  Nada.”


No importa el precio de una cosa, no puede ser equiparada al valor de una consciencia clara y un alma pura.  No vale la pena perder tu integridad por ninguna cosa del mundo.
·        Si intercambias tu integridad por cualquier precio – ¡Tú pierdes!
·        Si copias durante un examen en el aula para lograr una buena nota -- ¡Tú pierdes!
·        Si tú acortas los entrenamientos -- ¡Tú y tu equipo pierden!


Mientras compites hoy, mantén limpia tu consciencia compitiendo dentro de las reglas de tu deporte.  Guarda la pureza de tu alma a través de la integridad y rindiendo cuentas los unos a los otros.  Compite así y experimentarás grandes recompensas sin el dolor que proviene de una consciencia manchada o un alma amancillada.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 14:1-11
2 Corintios 12:11-21
2 Samuel 3-4
U N I D A D   D E L   E Q U I P O
Proverbios 17:9

¿Alguna vez has tenido que lidiar con el chisme en tu equipo?  ¿Algún  jugador que riega un rumor acerca de otro o envenena la opinion de sus compañeros en contra de los entrenadores?  ¿Cómo tratamos esto y cuáles son las consecuencias de esta clase de comportamiento?


En el capítulo 17 y versículo 9 de los Proverbios se escribe, “El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos.”


Cuando un jugador repite una historia con información perjudicial entre sus compañeros y amigos, los resultados pueden ser catastróficos.  Aunque sea verdad, el hablar puede hacer añicos hasta la más íntima amistad.  Invariablemente, esta clase de comentarios  tiene un motivo egoísta y nacido de los celos.


La buena noticia en este versículo es que cuando perdonamos la ofensa, cuando el asunto queda sólo entre tu compañero y tú, cultivamos el amor entre nuestros compañeros.  Si tu deseo es tener buenas relaciones con tus compañeros, entrenadores y familia, harás bien en no contar todo lo que sabes.  Si sabes información desfavorable  sobre alguien, mantenla en secreto.  Con tu silencio, fomentarás buenas relaciones por todos lados.


En tus oraciones de hoy, pídele al Señor que te ayude a perdonar las ofensas de lo demás.  Pídele que guarde tu lengua y que te guarde de hablar en forma divisiva.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 13:32-37
Salmo 107
2 Samuel 1-2
V A L O R
Mateo 14:27

¿Has tenido miedo alguna vez en tu vida?  El temor nos puede paralizar, traer una pasividad y resignación.  El valor puede desaparecer en un instante.

          Mateo capítulo 14 y versículo 27 registra las palabras de Jesús a sus discípulos durante una violenta tormenta, — ¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo. —  Estos hombres luchaban por mantener a flote su barco mientras era lanzados de un lado a otro por el viento y las olas.  Ellos creyeron que todos se ahogarían.

          En medio del temor e intimidación, Jesús habló tres frases de gran aliento:
1)    ¡Cálmense!  No sólo era un mandato para dejar de temer, sino que una llamada a tener valor.
2)    Soy yo.  El valor y la calma provienen de su presencia.  Con sólo el hecho de que Jesús estuviera con ellos, les inspiró valor y confianza en los discípulos que antes habían estado con gran miedo.
3)    No tengan miedo.  El tener el Señor con ellos los llenó de valentía y disipó su temor.  No debían tener miedo ahora; la presencia del Señor sustituyó sus dudas y su ansiedad con valor y confianza.

Estas son también las palabras de Jesús para ti hoy, “¡Cálmate!”  Mientras te preparas para competir hoy, escucha cómo la voz del Señor te trae valor, su presencia te inpira confianza y su amor disipa todos temores.

El Plan de Lectura Bíblica:
2 Corintios 11:16-33
Salmo 106:24-48
1 Samuel 29-31
Í M P E T U
Deuteronomio 28:7

          ¿Has estado alguna vez en una competición y observado cómo el ímpetu oscila de un equipo al otro?  Es como si el viento cambiara de dirección y con él, la capacidad para ganar.  A veces parece que el poder se apaga en un equipo mientras que en el otro, el poder se multiplica por siete.  La Biblia habla de esta dinámica.

          En el libro de Moisés llamado Deuteronomio en el capítulo 28 y versículo 7 dice, “El Señor te concederá la victoria sobre tus enemigos. Avanzarán contra ti en perfecta formación, pero huirán en desbandada.”  Tus enemigos son un poco diferentes a los que se oponían a Moisés, pero el principio es el mismo.  Si obedecemos al Señor, veremos éxito y nuestros enemigos huirán. 

          Nota también que aunque el enemigo venga en perfecta formación, huirán en   desbandada.  Dios trabaja dentro de nosotros para que multiplique nuestros éxitos sobre las derrotas.

          Hoy, juega con confianza y poder.  Confía que aunque te desafíen los contrincantes, se desbandarán.  Pon todo tu esfuerzo en el partido y juega con fuerza contra tus contrincantes.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 13:1-13
2 Corintios 11:1-15
Salmo 106:1-23
1 Samuel 26-28
S A B I D U R Í A
Salmo 90:12



En este momento de tu carrera, ¿en cuántos partidos has competido?  ¿Los podrías contar?  Mirando hacia el futuro, ¿cuántos partidos te quedan?  Te da que pensar, ¿no?

Moisés, uno de los más grandes líderes de la historia, levantó un pensamiento que también te hace reflexionar.  Lo leemos en el Salmo 90 y verso 12, “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.”

Es cierto que Moisés podía haber contado los días que había vivido en el pasado, pero también alcanzó a comprender los pocos días que le quedaban por  vivir.  Eso se convirtió en el fundamento de vivir con sabiduría.

Tener sabiduría significa que comprendemos la importancia de cada competencia.  Tener sabiduría nos dirige a valorar todos los momentos que tenemos con los compañeros y entrenadores.  Si nuestros corazones están llenos de sabiduría, seremos conscientes de la brevedad de nuestras carreras como deportistas y aprovecharemos cada gota de bien de esta carrera.

Mientras te preparas para la competición, toma un momento para orar y darle las gracias a Dios por todos los días del pasado.  Pídele que llene tu corazón con sabiduría mientras buscas el significado de cada momento, de cada entrenamiento y de la competición de hoy.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 12:35-44
2 Corintios 10
Salmo 105
1 Samuel 24-25
L O G R O
Marcos 7:36-37
         
¿Quién es el mejor jugador que has conocido en tu vida?  ¿Hizo bien todo o había una pequeña imperfección en su juego?  ¿Cómo crees que percibían las personas a Jesús mientras estaba en la tierra?

Leamos acerca de cómo Jesús mandó a actuar a la gente después de que habían presenciado sus hechos maravillosos de compasión.  Está escrito en el libro de Marcos en el capítulo 7 y versículos 36 y 37, “Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más se lo prohibía, tanto más lo seguían propagando. La gente estaba sumamente asombrada, y decía: «Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»”

Aunque Jesús intentó mantener a las personas calladas, éstas no podían evitar contar de Él.  Podría ser igual en tu vida.  Cuando alcanzas tus objetivos y cuando juegas bien, hablarán de ti también.  Aunque le restes importancia a los éxitos, seguirán hablando.

Cuando eso pasa, cuida tu actitud.    Cuando no dejan de aplaudir tus logros, mantente en humildad.  Cuando tu foto esté en el periódico todos los días y el reportaje especial en la televisión sea sobre ti, acuérdate de lo insensata que puede ser la muchedumbre.

Guarda estas cosas en tu mente mientra juegas hoy.  Si llevas la actitud de humildad de Jesús, no te impresionarás demasiado y estarás justo en la posición perfecta para escalar altos niveles de logros y para jugar con excelencia.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 12:28-34
2 Corintios 9
Salmo 104
T R A B A J O   D E   E QU I P O
Eclesiastés 4:9-10

          ¿Cuán determinante es el buen trabajo de equipo en tu éxito individual?  ¿Cuánto de tu éxito está vinculado directamente a tus compañeros y a su apoyo?  Son pocos los que obtienen grandes logros sin el soporte de alguien más.  Las escrituras de hoy nos esbozan dos razones del porqué.

          En el cuarto capítulo del libro de Eclesiastés, versículos 9 y 10 leemos, “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo.  Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!”

          Numero uno: Dos son mejor que uno porque no sólo se suman, ni solamente multiplican su esfuerzo; sino que exponencialmente tendrán un mejor rendimiento.  Cosas asombrosas pueden ser alcanzadas por personas que se compenetran para alcanzar una meta.

          Numero dos: Aun en el fracaso, son capaces de recuperarse y seguir adelante para realizar sus objetivos.  Si uno se cae, el otro le puede levantar, animar y los dos siguen caminando.  Si fallamos mientras estamos aislados, estamos en peligro de ser dejados atrás y seremos incapaces de terminar la carrera.

          En la preparación para la competición de hoy, sean agradecidos por sus compañeros.  Tengan confianza en el aumento impresionante que llega por el trabajo unificado en equipo.  Estén pendientes cuando alguno de ustedes tropiece y ayúdenle en los momentos difíciles de la temporada.  Juntos, alcanzaremos cosas más grandes que lo que  cualquiera de nosotros podría lograr como individuo.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 12:13-27
2 Corintios 8
1 Samuel 19-20
B U E N A S   B A T A L L A S

2 Timoteo 4:7



Me imagino que todo el mundo piensa en cómo terminará esta temporada.  ¿Tendremos la temporada soñada, campeones e invictos?  ¿Saldremos sin ninguna victoria y desilusionados?  Todos nosotros empezamos iguales, pero ¿cómo terminaremos?

En la segunda carta de Pablo a su amigo Timoteo, en el capítulo 4 y versículo 7, escribió, “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe.”

Pablo habló de luchar una buena batalla.  Parece que pelear la buena batalla es contender por las cosas que realmente importan.  Algunas personas pasan todo el tiempo luchando por cosas que valen la pena.  Pablo nos reta a que peleemos la buena batalla. 

Pablo dijo que él había terminado la carrera.  ¿Cuántos de nosotros diremos al final de nuestras vidas que hemos completado el propósito de Dios para nuestras vidas.  Pablo nos reta a que terminemos la carrera.

Pablo dijo que se había mantenido en la fe.  Fe es algo que alguna gente guarda para siempre, mientras que a otros se les escapa. La fe, una confianza activa en Dios, puede ser solamente guardada manteniendo una relación con Cristo a través de la oración, el estudio, la comunión con aquéllos que comparten la misma fe.  Pablo nos reta a guardar la fe.

En tu preparación para la competencia de hoy, mantén en tu mente los retos de Pablo.  Pelea la buena batalla - para hacer las cosas correctas por las razones correctas.  Termina la carrera - termina la temporada bien y fuertemente.  Mantén la fe – mantén una confianza fuerte en tus entrenadores, compañeros y en las metas colectivas.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 12:1-12
Salmo 102
1 Samuel 17-18
E L   R E I N O   D E   L O S   C I E L O S
Mateo 13:45

¿Cuál es tu más preciado tesoro? ¿Cuánto te costó?  ¿Cuán valioso es para ti?

En Mateo 13 y versículo 45 y 46, Jesús nos relata, “También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas.  Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.

¿Que hay en tu vida que sea digno de tu devoción incondicional?  ¿Qué es tan valioso para ti que venderías todo lo que tienes para obtenerlo?  Así de valioso, dice Jesús, es el Reino de los cielos.

Conocer a Dios de una manera tan profunda y personal vale dar el cien por ciento de ti mismo en pos de esa relación.  Por otro lado, Dios ha dado todo lo que tiene para ganarte.

Tú y todo el equipo son para Dios esa perla de gran valor.  Él les ama muchísimo y ya ha pagado un precio infinito para conocerte personalmente.

Juega este partido con la confianza que proviene de ser sumamente amado.  Este es un lugar de gran seguridad y libertad.

El Plan de Lectura Bíblica:
2 Corintios 6
Salmo 101
1 Samuel 15-16
P A C I E N C I A
Proverbios 16:32

¿Qué tan bien controlas tus emociones durante una competición? ¿Explotas ocasionalmente o te controlas?  Será que la Biblia tiene algo que decir al respecto?

Proverbios capítulo 16 y versículo 32 declara, “Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades.”  A veces las batallas más grandes se llevan a cabo en nuestras mentes.

Muchas veces el factor que determina nuestro éxito o fracaso es justamente la lucha que se realiza por decidir quién controla nuestras mentes y emociones.  En esta escritura, la paciencia y el dominio propio valen aun más que la fuerza física o el poder militar.

Mientras compites hoy, pídele a Dios que te permita dominar tu mente y tus emociones.  Pídele que tome control de tus pensamientos y sentimientos para lograr sus propósitos en tu vida.  Compite con paciencia y en completo control de tu temperamento y lengua.  Como dice el proverbio, estas cualidades nos hacen mejores que un guerrero poderoso y aun más fuerte que el que conquista a una ciudad.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 11:12-26
2 Corintios 5
Salmo 100
1 Samuel 14
PODER, AMOR Y DISCIPLINA
2 Timoteo 1:7

De vez en cuando nos encontramos un contrincante en la competición que según todos es invencible y produce temor en el equipo.  Algunos contrincantes parecieran que crecen más y más a medida que se acerca el día del partido.  Los reportajes en los medios de comunicación y los comentarios que van de boca en boca nos hacen creer que los oponentes son gigantes.  ¿Cómo debemos enfrentar a tales adversarios?

En la segunda carta de Pablo a su amigo tímido llamado Timoteo, en el capítulo 1 y verso 7, dice, “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.”  Tus adversarios en la cancha son buenos y merecen el respeto tuyo.  Sin embargo, NO merecen tu temor.  El trabajo del Espíritu de Dios dentro de nosotros no nos trae temor sino valor.

En vez de temor, esto es lo que Dios nos da:
1)  Poder... no sólo poder físico, sino poder que proviene de adentro.
          2) Amor... no hablo de una atracción de una chica o chico, sino una fuerza poderosa que busca un bienestar más alto para aquéllos que nos rodean.  Cuidado y sacrificio por los compañeros, entrenadores, familia… esto es el verdadero amor.
3) Dominio de ti mismo…  no sólo para poder trabajar para lograr buenas notas en las clases, sino que tener dominio de ti mismo para hacer lo correcto y  para una valoración correcta de la verdad.

          A medida que se acerca la competición, recuerda que tus contrincantes no merecen tu temor.  Es más, ejecuta el poder, el amor y dominio de ti mismo en el gran día del juego.     

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 11:1-11
2 Corintios 3
Salmo 99
C o r r u p C i Ó n
Marcos 7:14-16 

          ¿Te has sentido alguna vez que estabas manchado por un golpe bajo de un compañero o por las tácticas pocas éticas o astucia en el juego por parte de tu entrenador?  Jesús entendía tal sentimiento y clarificó esta verdad el en el libro de Marcos capitulo 7 y versos 14 al 16.

          Allí se lee, “De nuevo Jesús llamó a la multitud.  —Escúchenme todos —dijo— y entiendan esto: Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. Más bien, lo que sale de la persona es lo que la contamina.”  Jesús hablaba con las personas más legalistas de su época, las que pasaban todo el tiempo preocupándose por quién y quién no era lo suficientemente “limpio” para tener una relación con Dios.

        Jesús no se anduvo por las ramas y se fue directamente al meollo del asunto.  El sabía que en vez de contaminarnos por lo que nos rodea, la fuente de corrupción más grande viene de nuestros corazones.  Del odio en nuestros corazones es que salen palabras miserables y malas.  De la envidia interna sale la motivación para robar o engañar.

          Las palabras de Jesús nos callan cuando le echamos la culpa a alguien más por nuestros sentimientos de vergüenza o culpabilidad.   En vez de señalar  los errores a otras personas, deberíamos observar nuestros corazones y confesar nuestros propios defectos.

          En la competición de hoy, compite de una manera que no deje una oportunidad para que alguien pueda echarte la culpa.  Haz de esta competición una de gran excelencia y pureza.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 10:35-52
2 Corintios 3
1 Samuel 9-10
P r i v i l e g i o
Salmo 84:10

¿Has considerado alguna vez lo afortunado que eres por participar en un deporte?  Hay innumerables millones de personas que darían todo lo que tienen para estar en tu posición de privilegio.


El escritor del Salmo 84 sintió tal privilegio mientras redactaba lo siguiente en el verso 10, “Vale más pasar un día en tus atrios que mil fuera de ellos; prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios que habitar entre los impíos.”


Esta persona se daba cuenta completamente de su gran privilegio y posición.  Él hizo comparaciones fuertes para expresarlo.


Si tradujéramos sus expresiones al idioma del deporte, diríamos, “Vale más pasar un día en el campo que mil fuera de él; prefiero servirles agua a los de la banca que mirar de los mejores asientos del estadio.”


Mientras te preparas a competir hoy, dale las gracias a Dios por el alto privilegio de estar donde tú estás.  Alégrate en tu posición y compite con fuerza pero también con humildad.  Sé consciente que casi todo el mundo que te ve daría su ojo o diente para estar donde estás.  Eres sinceramente bendito.

El Plan de Lectura Bíblica:
Marcos 10:17-34
Salmo 97
 Samuel 6-8
P E R S E C U C I Ó N
Mateo 5:10

¿Se te ha reprendido alguna vez por tus convicciones?  ¿Se te criticó por hacer lo correcto?  Jesús a menudo habló de tales temas.


En otro versículo de los bienaventuranzas en Mateo, capítulo 5 y verso 10 dice, “Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece.”  ¿Cómo puede ser que una persona se  sienta dichosa cuando se le persigue?  ¿Parece insensato, no?  No lo es si entiendes lo que significa ser dichoso.


Hay una sensación de contentamiento que es nuestra cuando se nos reprende por hacer lo justo.  Cuando estamos bajo el fuego por hacer lo impopular y lo decente, encontramos una sensación inusual de paz.  Eso es lo que Jesús llama “ser dichoso.”  Probablemente te puedes acordar de un tiempo cuando elegiste hacer lo correcto, aun cuando no era popular.


¿Por qué nos llega este sentimiento?  Jesús dice que es porque cuando lo hacemos, el Reino de los cielos nos pertenece.  Actuamos como ciudadanos de los cielos cuando elegimos un comportamiento divino, aun frente a la crítica y las acusaciones.


Mientras te preparas para la competición de hoy, determínate a hacer lo justo en toda situación.  Elige lo mejor, aun cuando sabes que al hacerlo causará critica, acusación, y aun persecución.  En hacerlo, serás dichoso y el Reino de los cielos te pertenecerá.




El plan de Lectura Bíblica:
2 Corintios 1:12-24
Salmo 96
1 Samuel 3-5